Luego de las fiestas, suman los pacientes con adicciones

Si bien a fin de año disminuye la afluencia de pacientes con problemas adictivos al Instituto Nacional de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Drogodependencias y Salud Mental (Intraid), pasadas las fiestas el número de atenciones se incrementa de manera considerable. Por lo que el personal se prepara de manera anticipada para recibirlos.

Calendario
La directora del Intraid, Raquel Caero Rodríguez, entre sonrisas, apuntó que en la entidad también manejan un “calendario festivo”, “mejor dicho post festivo” que ya es una costumbre y se inscribe en el modo de trabajo que tienen.

Si bien a fin de año disminuye la afluencia de pacientes, la labor continua porque en el caso de las enfermedades mentales, los trastornos psicóticos y afectivos, continúan presentándose porque “no miden fechas, si un paciente se puso mal en plena Navidad bueno, hay que atenderlo”.

Sin embargo, en el caso específico de los problemas adictivos, especialmente el alcoholismo, durante las fiestas los pacientes normalmente no acuden en la cantidad que suelen hacerlo normalmente, disminuye el número de atenciones respecto a otras fechas, pero es una señal que posteriormente su afluencia se duplicará.

“Por ejemplo –sostuvo-, de diciembre a enero prácticamente no tienen pacientes adictos, pero a finales de enero, principios de febrero empiezan a visitar Intraid con la explicación de que desde Navidad está tomando. Baja un poco por carnavales, pero después nuevamente se incrementa el número. Pareciera que la familia quiere que pase la fiesta, pero después del gusto viene el susto”.

En algunos casos se duplica la asistencia de ellos. La capacidad del Intraid es de 33 camas, 22 adictos alcohólicos y el resto son aquellos que presentan alguna dolencia mental. Mientras que en consulta externa, cada médico atiende un promedio de 10 a 11 personas, de los cuales por lo menos cinco a seis están con problemas de adicción.

En las siguientes celebraciones del año sucede lo mismo, pero en menor medida, porque Año Nuevo y Carnaval son aquellas en las que hay mayor consumo de alcohol. “Pero no se puede dejar de lado Pascua, San Roque, que si bien es una fiesta religiosa, también tienen un índice de ingesta de alcohol”, agregó.

El antropólogo Daniel Vacaflores apuntó que si bien las fiestas de Carnaval eran tradicionales, es partir de 1978 que recién se empieza a utilizar el nombre de “Carnaval Chapaco”. En 1987 se empieza a hablar de su “ruralización” con influencias andinas y campesinas.

A partir de dicha “ruralización” es que se empiezan a preparar diversos tipos de celebraciones carnavaleras como el Jueves de Compadre y luego de Comadre, la Largada del Diablo, la Largada del Carnaval, etc.

Entonces es notoria la mención recurrente a la “diversión” y “alegría” del Carnaval, pero también del consumo excesivo de alcohol y de violencia física. Por otra parte, destacó que desde 2006 existe una referencia explícita a la sexualidad, remarcando la necesidad de distribuir gratuitamente una gran cantidad de preservativos.

La venta de alcohol no se restringe ni en la plaza

En enero de 2018, para las fiestas de Carnaval, el Gobierno Municipal habilitó tres puntos de venta de bebidas alcohólicas en la plaza Luis de Fuentes y Vargas. Eso facilitó el consumo de quienes asisten a los diferentes eventos, en su mayoría jóvenes.
Consultada sobre la posibilidad de realizar un Carnaval sin consumo de alcohol, la directora de Seguridad Ciudadana, Susana Pantoja, en aquel entonces, argumentó que la Ley Nº 259 no prohíbe el consumo de alcohol, sino que lo restringe en ciertos lugares.