Estuvo en la cárcel por violar a su sobrina y, tras salir, viola a otro sobrino de 3 años

La policía argentina detuvo al agresor tras llegar a su casa (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)

Foto: La policía argentina detuvo al agresor tras llegar a su casa (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)

En 2008, un hombre violó a su sobrina de sólo 2 años de edad en Argentina. Dos años después fue sentenciado a ocho años de prisión y estuvo en la cárcel hasta finales de 2017. Ahora, un año después, ha vuelto a reincidir: ha violado a su sobrino, de 3 años, con el agravante de que a este niño también lo ha intentado asesinar.

Ha sucedido en Neuquén, una ciudad más de 1.000 kilómetros al sur de Buenos Aires, y los datos de lo sucedido los ha proporcionado el diario local La Mañana de Neuquén. Según este medio, los hechos habrían tenido lugar en la noche de Navidad.

El violador estaba pasando la velada en casa de su hermana, la madre del niño, cuando notaron su ausencia. Tras buscarlo por la casa descubrieron que su hijo pequeño, de 3 años, había desaparecido. Salieron a la calle y algunos testigos aseguraron haberlo visto corriendo con un niño en brazos.

La familia se fue corriendo hasta la casa del agresor, en la parte trasera de la vivienda en la que viven sus propios padres, donde le encontraron desnudo sobre el niño y con mucha sangre. Los médicos confirmaron el desgarro en el menor y, además, una herida de 14 centímetros en el cuello que estuvo a punto de costarle la vida.

La familia lo quiere en la cárcel

Miguel recuerda a La Mañana que “estaba durmiendo cuando llegó mi hermana a casa gritando: ‘Me robó al nene, me lo va a violar y matar’. Mi hermano mayor fue al fondo y ahí lo encontró abusando de mi sobrino”. Sólo espera que “acabe preso por lo que le hizo a mi sobrino”.

El hermano del violador explica que “mi hermano estaba totalmente desnudo. Mi hermano mayor lo empezó a golpear y se le escapó, yo lo atrapé cuando trataba de huir. Lo llevamos al fondo, lo atamos con las manos en la espalda y llamamos a la Policía. Ahí, él me dijo: ‘matame, matame que me mandé otra cagada’”.

Miguel reconoce que no se fió nunca de su hermano: “Acá a la casa de mis viejos, donde yo vivo, vino una asistente social y me dijo que él tenía que vivir conmigo, si no yo me tenía que ir de la casa. Yo siempre tuve miedo de que se fuera a volver a mandar una cagada. Aparte, cuando salió de la cárcel nos dijo que se iba a vengar de nosotros porque había ido preso, y comenzó por mi hermana haciéndole esto al nene”.

Sebastián, el padre del menor, asegura a Clarín que su otra hija aún sufre las consecuencias psicológicas de lo sucedido: “Yo la encontré ensangrentada y desmayada, la llevamos al hospital. ¡Él era el hermano de la madre de mi hija! Tenemos que tratar, de una vez por todas, de que la Justicia realmente cambie algunas cosas y que sumen todos los agravantes y el intento de homicidio. Si no, va a volver a ser la misma historia”.

Fuente: elconfidencial.com